''With You Forever'' Chapter 1:

domingo, 9 de mayo de 2010

''With You Forever''
Hola, soy Audrey. Tengo 16 años; soy hija de padres divorciados... vivo sola con mi gemela Andrea, en Nueva York. Nuestros padres nos habían obligado a vivir por separado con uno de ellos... pero soy lo bastante madura para cuidar de mí misma y de mi pequeña gemela, con o sin ambos.
—Deja de ser una maldita jovencita inmadura!— Gritaba papá en mi cara, —Tú deja de ser un maldito mujeriego! Sí tu no lo fueses... jamás hubiera tomado esta decisión!— Respondí viéndole a mi padre con suma furia. —Cuál maldita decisión? Me darás el sí para llevarte conmigo a Francia?— Cuestiona grosero aquél hombre... —Contigo!? Estás loco? Jamás me iré contigo! Si no es con ambos... No será con nadie! Me iré con mi hermana, a vivir a Nueva York...— Contesté en el mismo tono que mi padre —Juro que si sales de ésta casa... No vuelves! Me oíste? NO VUELVES!— Dijo furioso... —Andrea, empaca tus cosas... y llévalas a la camioneta. —Le ordené a Andrea. —Pero... haz escuchado lo que dijo ---Interferí —Qué no oíste? Mete tus estúpidas cosas a la camioneta... no creo que quieras verle de nuevo la cara a éste infelíz...—Dije refiriéndome a mi padre mientras le veía aquella mirada enfurecida —Está bien...— Contestó Andrea
Empacamos nuestras cosas y las metimos a la camioneta. Andrea se adelantó a subirse al vehículo... mientras que yo me encaminaba a la puerta de salida. Ví por última vez a mi padre ebrio y furioso... y a mi madre destrozada en llanto por vernos marchar de aquella casa en donde sólo se respiraban problemas... Salí de ese lugar y subí a la camioneta. En el camino, Andrea tenía la mirada perdida en el mundo que había allá afuera... el cual veía a través de la ventana. Tomé un camino ''secreto'' uno de los que mi padre no sabía. Lógicamente conduciría a nuestra casa... luego de unos minutos llegamos a casa. Se respiraba otro ambiente, el aire fresco despeinaba nuestro cabello, la luz de la luna iluminaba aquél lugar solitario y un poco oscuro, por suerte teníamos vecinos. Bajamos nuestras cosas de la camioneta y nos comenzamos a instalar. Habían dos habitaciones amuebladas, amplias y frescas, pero ya estábamos acostumbradas a dormir juntas en camas separadas. Empezaban a dar las 10:30pm y decidimos dejar lo demás para el día siguiente.
—Seguiremos yendo a la escuela?— Pregunta Andrea mientras se desviste para quedar en ropa interior... —Sí, no nos queda tan lejos... —Respondí mientras hacía lo mismo. Salí de la habitación para asegurarme de que todo estaba cerrado, éramos nuevas y no sabíamos nada acerca de éste lugar, así que era mejor prevenir que lamentar. Regresé a la habitación y cerré la puerta tras de mí. Corrí el seguro y me tiré sobre mi cama de una zancada. —Apaga la luz!— Decía mi hermana al aventarme una almohada... —Haha, perdón... se me había olvidado.—Me levanté a apagarla. Me acerqué a mi gemela para besar su mejilla. Sentí algo extraño... algo que me provocó pasar ese beso a sus labios... hubo un tiempo de silencio, luego del beso. —Buenas... Buenas noches— Dije para luego voltear mi cara hacia otro lado, evitando su mirada iluminada por la luz de la radiante luna.
A la mañana siguiente, abrí mis ojos con suavidad... inmediatamente volteando la mirada hacia mi gemela... aún tenía en mente el beso de anoche. Me salí de las sábanas que cubrían mi cuerpo y me dirigí hacia la ventana que dejaba ver a través de ella un amanecer precioso... el sol apenas se asomaba a la ciudad, una parte del cielo y las nubes era rojiza... era totalmente hermoso, un amanecer diferente. Sin los gritos histéricos de mamá hacia papá.Mi mirada se pierde en aquella maravillosa imagen, cuando de pronto siento unos delgados y delicados brazos entrelazarse por mi cadera. Es mi hermana; quien recarga su quijada en mi hombro y contempla conmigo ese amanecer tan genial.
—Es... precioso—Dice Andrea —Muy distinto y hermoso.— Comenté... había una sensación extraña en mí. Como si necesitara de mi gemela... necesitara besar sus labios otra vez. Besar esos labios suaves y delicados que la noche anterior habían correspondido a mi beso. Me giré y le ví a los ojos unos segundos, acercaba con lentitud mi rostro al suyo... para luego encadenar mis labios a los suyos... produciendo un beso chasqueante, un beso que hacía jugar con nuestras lenguas, aquellos trozos de carne que no querían soltarse. La fui haciendo retroceder hasta tumbarla a su cama...Pasé aquellos besos a su cuello, ella entrelazaba sus brazos a mi cintura, la cual acariciaba. Soltó gemidos bajos en mi oído, algo que me excitó... pero poco después intentaba alejarme... —Qué pasa?— Pregunté extrañada deteniéndome. —No está bien lo que... estamos haciendo...— Respondió nerviosa apartándome de encima suya. —Pero---Interrumpió mi diálogo —Está mal... somos gemelas!— Continúo... el tono de su voz parecía extraño. Se le notaba confundida y nerviosa. —Venga, haz aceptado mis besos... y---Interfirió de nuevo. —Me dejé llevar, nada más! Pero... no quiero que me vuelvas a tocar! Oíste?— En ese momento me destrocé... me sentí alejada de ella... aun cuando le tenía cerca. —Vale... no te volveré a tocar.— Tomé mi ropa y me fuí a duchar.
Andrea*:Estoy seriamente confundida... y nerviosa. El corazón me palpita más rápido de lo normal, las manos me tiemblan y no dejo de tocarme los labios. En cuanto le dije esa estupidéz a mi gemela... sabía que le había hecho daño. Su expresión en el rostro lo decía, decidí llamar a mi mejor a amigo... el único en la escuela, Bill, él sabía aconsejarme cuando yo se lo pedía. Sabía levantarme el ánimo cuando me sentía emocionalmente fatal.
—Hallo! Estás llamando al celular de Bill, estoy ocupado perdiendo el tiempo, deja tu mensaje después del tono... piiip, Hahaha, Hola Andrea— Contesta Bill —Hahaha...Hallo Bill... estás perdiendo el tiempo?— Así era Bill... divertido y espontáneo. —Sí... ver tirado a mi gemelo en su cama... es estar perdiendo el tiempo. Por qué? —Pregunta. —Es que... anoche, tuve problemas con mis padres— Contesté —Uh y que ha pasado? —Cuestiona el pelinegro nuevamente. —Ehmmm... lo de mis padres te lo cuento después, te llamé para pedirte un consejo... mira, ahm... qué harías si tu gemelo comienza a verte diferente, es decir, más que a un hermano?— Hubo silencio unos segundos...

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